Trump permitirá a empresas privadas cubanas comprar combustible, pero bloqueará al régimen
Por Alex Kimani – 25 de febrero de 2026, 12:30 PM CST
La administración Trump planea permitir que las empresas energéticas vendan combustible a empresas privadas cubanas, mientras mantiene un estricto bloqueo contra el gobierno cubano. Este cambio de política busca aliviar la creciente crisis humanitaria y energética en la isla, diferenciando entre el pueblo cubano y el régimen.
El Departamento del Tesoro y el Departamento de Comercio de EE. UU. emitirán nuevas directrices que aclararán que Washington permite la exportación de combustible a empresas privadas cubanas sin requerir licencias específicas.
Además, la administración Trump no impondrá restricciones de volumen a estas exportaciones privadas de petróleo, siempre que el sector privado sea el beneficiario final. Sin embargo, la prohibición energética más amplia seguirá vigente para el gobierno cubano. Trump ha descrito al gobierno cubano como una entidad «fallida», y las restricciones al suministro de energía son una táctica deliberada para forzar un cambio de régimen.
El mes pasado, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declaraba una emergencia nacional con respecto a Cuba, autorizando a Estados Unidos a imponer aranceles adicionales a cualquier país que, directa o indirectamente, suministre petróleo al gobierno cubano. La política busca detener los envíos de los proveedores restantes de Cuba, especialmente México, que ha sido un proveedor clave de petróleo a la isla tras la interrupción de los envíos venezolanos tras la captura del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
Nuevas órdenes ejecutivas han declarado a Cuba una «emergencia nacional», con el objetivo de detener todos los flujos de divisas. Esto incluye restringir las remesas y desalentar el turismo internacional al penalizar a los visitantes que posteriormente deseen viajar a Estados Unidos. La estrategia de «máxima presión» de Trump busca forzar un cambio de régimen en Cuba para finales de 2026.
Como era ampliamente esperado, las medidas han provocado una grave escasez de combustible, lo que ha provocado cortes de electricidad generalizados e interrupciones en servicios esenciales, como el combustible para hospitales y la recolección de basura, así como la suspensión de vuelos internacionales y transporte público. Las medidas han sido criticadas internacionalmente y las Naciones Unidas y varios funcionarios han expresado su preocupación por las implicaciones humanitarias, describiéndolas como coercitivas y una forma de castigo colectivo.