Trump desata el libre albedrío en materia de GNL y perforación
Por Julianne Geiger – 14 de febrero de 2025, 15:30 CST
El presidente Donald Trump no perdió tiempo en mostrar su postura a favor de los combustibles fósiles, aprobando el primer permiso de exportación de GNL desde la controvertida pausa de Biden el año pasado y creando un nuevo consejo de energía para expandir la producción de petróleo y gas de Estados Unidos. La medida es un cambio radical de política y busca reforzar la posición de Estados Unidos como el principal productor de hidrocarburos del mundo.
Commonwealth LNG, el receptor de este permiso que llevaba mucho tiempo esperando, ahora puede continuar con su instalación de exportación de 9,5 millones de toneladas métricas por año (mtpa) en Luisiana, apuntando a los mercados de Asia y Europa. La aprobación pone fin de manera efectiva a la incertidumbre causada por la congelación de Biden de nuevas autorizaciones de exportación de GNL, una pausa que la administración en un principio enmarcó como temporal pero que se prolongó hasta la perpetuidad.
Trump levantó esa congelación en el momento en que asumió nuevamente el cargo.
Más allá del GNL, Trump ha reabierto más de 600 millones de acres de aguas federales en alta mar para el desarrollo de petróleo y gas, revirtiendo las restricciones impuestas durante el mandato de Biden. El consejo de energía recién formado, dirigido por el secretario del Interior, Doug Burgum, está listo para impulsar políticas destinadas a maximizar la producción energética nacional.
Los actores de la industria ya están actuando rápidamente. Cheniere Energy (LNG) y Energy Transfer han señalado planes para acelerar sus proyectos de exportación de GNL, mientras que las empresas de perforación en alta mar están considerando nuevas oportunidades en las aguas federales recién abiertas.
Las últimas medidas de Trump seguramente inflamarán la oposición ambiental, pero es poco probable que los obstáculos legales ralenticen mucho las cosas. Un juez federal bloqueó recientemente la moratoria de Biden sobre el GNL, dictaminando que la pausa era injustificada. Con la desaparición de los obstáculos regulatorios y el aumento de la demanda de GNL estadounidense, especialmente en Europa, que sigue ansiosa por reemplazar el gas ruso, el auge del GNL estadounidense está nuevamente en pleno apogeo.
La pregunta ahora no es si el dominio energético de EE. UU. continuará, sino cuánto está dispuesto Trump a ir más allá. Y si la historia sirve de guía, no jugará a lo seguro.